Traemos a estas páginas parte de las circunstancias personales y militares del Soldado Benito Lorenzo Benítez del 1ª Tabor del Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Tetuán número 1, que fue premiado con la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando, en razón de los méritos desarrollados durante los combates de El Pingarrón.
El héroe, a raíz de la ocupación de su pueblo Fuensalida (Toledo), se alista en el citado Tabor como falangista. Le es concedida la petición siendo destinado a la Compañía de Ametralladoras del citado Tabor.
No tardando mucho tiempo, en Diciembre de l936 por una general es licenciado como el resto de falangistas. No obstante Benito se presenta al Capitán de su Compañía, solicitando su continuación en filas, ya que su condición de patriota le impediria regresar a su pueblo. Consigue ser alistado como soldado voluntario en el Grupo por la duración de la Campaña.
El 23 de Septiembre de 1937, ante los continuos ataques al Pingarrón , forma parte de una Sección de Ametralladora como refuerzo a dicha posición.
Al poco tiempo encontrándose en posición con su maquina, un proyectil de artillería mata al cabo de la misma, resultando heridos varios de los sirvientes. Ente ellos el bravo Benito que se niega a ser curado y es evacuado siendo agregado a otra maquina.

No tardando mucho tiempo , Benito con un gran derroche de valor regresa donde se encontraba su ametralladora , trasladándola a lugar seguro, donde reparado quedo en posición. Pero no queda conforme y regresa al lugar de los hechos bajo un intenso fuego del enemigo y pese las advertencias de todos recupera un fusil y las granadas de mano de un caído, regresando indemne, siendo felicitado y recriminado….
Al rato salió de nuevo y al interesarse su compañero sobre donde se dirigía. Le dijo que los enemigos eran unos cobardes y gritando repetidamente ¡Vivas a España¡ se lanzo sobre un grupo cercano de enemigos, arrojándoles granadas de mano ,causando varias bajas, encontrando gloriosas muertes y contribuyendo con su gesto a levantar el animo de sus compañeros, en las duras circunstancias en que se encontraban.
Su madre viuda, en el recuerdo de su valiente hijo, trabajó en el mantenimiento de su cuatros hijas. Y en su pueblo el 20 de octubre de 1968 le fue impuesta la Laureada de su hijo concedida por O.C. de 18 de marzo de 1939 (B.O.E. nº 81). Participó en dicho acto el otro Laureado de Pingarrón el entonces General Zamalloa.

Años más tarde -1996- la Compañía de Instrucción de la Academia de Infantería , tomó el nombre del Héroe. En 1999 entrega la familia la Cruz Laureada y una fotografía del mismo, que quedan depositada en el Museo de dicha Academia

Se acompaña un poema de Jose Martínez-Agulló.
UN HOMBRE DE ESPAÑA-Ven aquí, Benito Lorenzo Benteveo.
-Aquí, a primera fila, donde todos te vean.
Si no en cuerpo a cuerpo, que éste es de la tierra, sí en espíritu, en recuerdo, en luminaria.
Aquí, donde todos te vean; no tienes fajines rojos de Generalato, ni fajas azules de Estado Mayor, ni estrella- mas o menos grandes, ni aún galones de oro,ni siquiera los rojos galones de Cabo; no tienes más que tu guerrera, sucia de polvo caminero, de Soldado de España.
Pero encima de tu guerrera, sobre tu corazón, hay una sola cruz. La Laureada
¿ Te acuerdas, Benito Lorenzo de tu tiempos infantiles, de aquellos días pasados en Fuensalida, el pintoresco pueblecito toledano? Allí fueron tus juegos y tus risas en el patio del Colegio de San Jose, junto a las blancas tocas de las Hermanitas. Allí fue después tu entrada en el Colegio Nacional, y allí, cuando empezabas a saber, hubo de cortarse tu educación.
Hacías falta en el monte. De pastorcillo fuiste a él, y creciste y te hiciste hombre.
¿Hombre? Catorce años: un cuerpo alto, moreno, musculado, enjuto; negro el pelo, los ojos; bronce puro; con un alma de niño más pura todavía. Pero hombre, sí, hombre.
Catorce años: ve morir a tu padre; te queda la madre enferma, cuatro hermanas.
Y entonces te dedicas a luchar para ellas, para que vivan bien y seas felices; y trabajas la tierra día tras día; y no conoces pendencias, ni riñas, ni amoríos- tan fáciles a tu gallardía-; sólo sabes trabajar y ser bueno.
¿Recuerdas una noche? Una madrugada mejor; no habían dado las seis en el reloj del pueblo. Un grupo de mozalbetes salían discutiendo, alcohol en el cerebro y suciedad en las manos, de una casucha maloliente, se cruzaron contigo, se mofaron de ti,….
Tuviste un instante de vacilación, ibas a cerrar el puño, crispado, pero no pudiste; llevabas un libro en la mano-el ritual de la Adoración Noctura- él te libró de aquella pelea con borrachos, que hubiera sido la primera de tu vida.
Y siguió en el pueblo la campaña insidiosa contra ti. Te llamaban beato, porque eras religioso; y cobarde, porque no eras camorrista; y decían que no eras hombre, precisamente porque sabias sujetar tus instintos más fuertes.
Había estallado la guerra, y había llegado a Fuensalida. A los pocos minutos había un falangista más en Regulares de Tetuán nº 1. Eras tú Benito Lorenzo Benítez.
Tu nombre y tus apellidos eran verdad, pero tu edad…yo sé tu secreto. Tu tan amigo de la verdad mentiste. Y dijiste tres años más, más de los que en realidad tenias. Tuviste miedo de que si no no te admitieran.
Chiquillo admirable: yo te aseguro que allá arriba, donde se pesan las buenas y malas obras, esa mentira tuya debió parecerles muy hermosa.
Después la guerra, hecha por un Soldado de España. Nada más.
El Tabor conquista tierras y tierras. Y un día, en Torrijos, terminado el año 36, se licencia a los Falangistas.
Benito Lorenzo se enfada. Pide presentarse al Jefe:
- Capitán Quiero entrar en mi pueblo con dignidad; Si me licencio ahora no podría hacerlo.
Quedó en el Tabor, alistado como voluntario, para mientras durase la campaña.
¿Qué pasó luego en el alma del Voluntario?
¿Se transformó su espíritu? ¿Cambió en aquel niño bueno los dulces hábitos, el tronar de
La guerra?
No, No necesitó cambiar nada. Le bastó con dejar brotar en él aquellos hermosos sentimientos que siempre tuvo.
Él era valiente; pero valiente para serlo frente al enemigo.
Él no sabía ser valiente en una taberna, ni valiente ante los viejos y niños, ni menos valiente con las mujeres;eso jamás.
Él, para demostrar que era valiente, necesitaba frente a sí un enemigo fuerte, armado, poderoso.
Y su valentía la encauzó su cerebro, claro, limpio; y en su cerebro mandó su corazón con sangre caliente de la Castilla honrada.
Y el día 23 de Febrero de 1937, la posición de El Pingarrón estaba en peligro. El enemigo apretaba contra ella todas sus armas; hubo de reforzarse la posición; Lorenzo Benito fue agregado a la Cia, como sirviente de una ametralladora.
Empieza el tiroteo, y una granada deja muerto al Cabo que servia la máquina y heridos varios sirvientes.
También se niega a ser evacuado, se niega a que le cure.
La ametralladora queda averiada. Nuestro héroe busca otra maquina se agarra a ella; pero poco después, corre nuevamente en busca de su ametralladora.
Fuego en los ojos, como si buscase a la novia, corre hacia ella. La empresa parece imposible; la máquina está batida por toda clase de fuegos. Sin embargo, consigue llegar a ella, se abraza al instrumento guerrero, a retira, la lleva a lugar seguro, la emplaza……..
Salta de la trinchera , marcha en busca del enemigo…luego se le ve caer. Los compañeros contagiados se lanzan al combate.
Y una madre escribe esta carta:” Sé que mi hijo está en El Pingarrón. Tendría usted medios de localizar ese cadáver”.
Ven aquí, Benito Lorenzo Benítez.
No quisiste volver a tu pueblo sin dignidad.
Y fe tan grande la dignidad que conquistaste, que tu cuerpo no ha podido entrar en tu pueblo, porque no cabe en él, ni en tu provincia, ni en tu región. Porque es de España
Benito Lorenzo Benítez: eras un hombre, todo un hombre……
